Juanita escucha música todo el día. Va caminando por la calle y piensa “cómo me gustaría en este momento estar escuchando este tema…” La música le genera sentimientos, cosas indescriptibles. Le gustaría, cree que lo hay, un disco para cada situación de su vida. Está convencida: No music, no life. La música es su amigo más fiel.

Un día a Juanita se le ocurrió recomendar música. Pasarle a sus amigos y amigas los discos que tanto significaban para ella.

Si bien la música puede ser racional, explicar por qué te gusta, también puede llegar a ser lo más irracional, no pensar más que flashearla en ese momento. A veces simplemente lo escuchás. “No sé por qué me gusta el jazz. Hay algo del free jazz del más loco que me apasiona. No es que hay algo en la letra que me mueve”. Así habló Juanita.

Tan complejo y a la vez tan simple. Como el amor. Quererte con una persona. Con la música le pasaba algo similar. Es lindo generar ese vínculo con la música. Y comunicarlo, transmitírselo a otras personas. Me vuelve loco. No soy fanático. La música a mi lado, cómo me acompaña… Encuentro música para todo: llorar, dibujar, llorar, odiar, garchar, amar…

Texturas. La música como sonido. A eso sumale el “Redemption song” y atrás el sonido de las olas.

Que se corra la voz.

Y no se olviden nunca del cachivache boogie y del Dios del sabadebodueira y sus leyes inexorables.