Tarda en llegar/ y al final/ al final/ hay recompensa.

Hay bandas que no me cierran. Hasta hace menos de una semana Soda era una de esas. No me preguntes por qué, supongo que por mi estado actual. Hace dos o tres días, no recuerdo muy bien cuándo, un amigo me entregó en mano la discografía completa de los Stereo. Desde ese día no puedo dejar de escucharla. Es increíble cómo uno muta. A Juanita también le pasa, y esa transfomación va de la mano con la música. Ayer no me cerraba, hoy es mi disco de la semana; ayer no me gustaba, hoy me enamora.

Ladies & more ladies, Zona de promesas de Soda Stereo. Mamá sabe bien/ pequeña princesa. Cuando regresé/ todo quemaba. No está mal sumergirme otra vez/ ni temer que el rio sangre y calme/ sé bucear en silencio -al compás del sifón, shhh!

Pequeña Reseña: Soda Stereo es para aquellos que no temen mezclar un buen vino tinto con soda. Es medio “mi mundo es un bricolage”.

En el regreso de Soda hubo solo dos temas que no conocía: “Imágenes retro” y este. Ambos los saqué rápidamente porque dicen el título en alguna parte. Pero “Zona de promesas” me pegó con especial intensidad. Será ese rasgueo de guitarra tan clean (“y tan popular” diría otro…). El estribillo es una joya, una declaración de principios y una frase comodín: cómo escapar a su simpleza y a su amplitud.

Zona de promesas es un disco de remixes (1984-1993) con solo dos temas nuevos, aparecido en 1994 durante el largo impasse que se tomó la banda luego de Dynamo (1992). Fue una época llena de importantes hitos personales: la muerte del padre de Zeta Bosio, el nacimiento de los hijos de Cerati. Este último editaría su primer disco solista, Amor amarillo, en 1993.

Estos discos ¿menores? merecen ser rescatados del olvido. Hoy está de moda, pero hace 15 años ¿quién sacaba un disco de remixes? Ni U2. Juanita busca revancha. Juanita la vengadora.

¿Al final hay recompensas? Palabras esperanzadoras de una melodía con reacción inmediata.

“El artista David Hockney, retratado por John Hedgecoe”