Recuerdo pocas cosas con tanta claridad. El día que conocí Coldplay. Estaba mirando MTV, mi canal favorito por esa época, 2002, 2003, y pasaron los nominados para los Video Music Awards. Entre ellos estaba “In my place” de Coldplay. Me acuerdo patente: eran los cuatro segundos de Chris Martin cantando “yeeeeeeah/ how long must you wait”, hasta ahí. Y ese video despojado, blanco, mínimo, pulcro, delicado.

Lo acabo de ver de nuevo. Qué canción impresionante. Al día de hoy sigo pensando que es una de las canciones más hermosas de Coldplay.

Para esa época escuchaba poca música: U2. Nada más. Cuando pasé por la disquería de Triunvirato y Monroe (que sigue estando) lo compré, A rush of blood to the head. Esa tapa futurista, ese arte tan especial y raro para el niño de 15 años que era yo. Lo puse y desde los primeros acordes, certeros y agresivos, supe que era la banda para mí. Coldplay fue mi primera banda contemporánea, la primera vez que escuché música “de ahora”.

Hoy en día para nosotros es lo normal. Escuché por la radio el otro día un tema, puse en Google “whenever you look at me i wish i was her”, que era lo que había entendido, y me salió Adele, una cantante británica de mi edad que en 2008 fue sensación con su primer disco, 19. Me lo bajé. Es tan fácil.

Fui a ver a Coldplay el viernes. Valió la pena. “Pero el tiempo/ está de tu lado”, cantan en la hermosa “Amsterdam”. El inicio de “In my place”, ese platillo que rompe y el hi-hat, bombo y redoblante marcando, entre la cortina de lluvia que se cernía sobre River: recuerdo musical que quedará en mi memoria.

Lo más extraño fue cuando uno o dos años después compré The bends de Radiohead. Arrancó con “Planet Telex” y dije “ah, ahora entiendo de dónde salió Coldplay…” Fue inmediato. “Podés forzarlo, pero no va a llegar”. “Podés caminar a casa derechito desde la escuela/ Podés destrozarlo, podés romper todas las reglas”

¿Cómo conocés la música que te gusta? Juanita intercambia. Ey, che, tomá, escuchá esto. En secreto, piensa Juanita, a nadie le gusta que le pasen música. Es como que te están dando tarea. Como cuando te prestan un libro. Vos lo “tenés” que leer, ya fue, no te queda otra. Pero eso es la escuela, viejo. No está bueno. Aunque los discos duran 40 minutos. Y el tiempo, siempre, está de tu lado.