A Juanita le gusta recordar esos momentos en que la música acompañó una linda parte de su vida. O, mejor, esos momentos que gracias a la música quedaron en su memoria y no por alguna otra razón.

Corría enero de 2005. Vi en la esquina de Constituyentes y Beiró, sobre el Club Comunicaciones, un cartel enorme: Nokia Trends. 29 de enero. Playa Álamo, Mar del Plata. Y venía el line-up: Fatboy Slim, Layo & Bushwacka!, Touché y Aldo Haydar.

Tenía que ir. No sé por qué me pegó tanto pero la sentí. Lo que más me atraía era la cuestión de los recitales en la playa, de día. El año anterior había visto a Miranda! en Rock&Pop. Un amigo mío por esa época tenía casa en Punta Mogotes así que lo llamé y no tuvo problemas en recibirme.

Días después me enteré de que el día anterior en la playa de Rock&Pop iba a tocar Babasónicos. Ya está, llego el 28 y hago doblete. Fuimos a Constitución sin pasaje esperando que me dejaran pagar ahí, no se pudo, fuimos en subte a Retiro con todos los bolsos, sacamos, pim pam pum en 5 horas estaba en Mar del Plata.

Acá viene lo interesante. Me bajé en la vieja terminal de micros de Gascón y de ahí tenía que ir al balneario 9 de Punta Mogotes con los bolsos encima. Fui hasta Colón a tomar el 221: eran las 2 de la tarde y las paradas estaban colmadas de bañistas tardíos y pendejos bronceados. Ergo, los bondis no paraban. Pasaron 4 hasta las manos y empecé a caminar para atrás hasta que unas 5 paradas antes subí.

Me pude acomodar en el hueco entre la máquina de boletos y la ventanilla de arriba de la puerta. No entraba ni un alfiler más. Pero había buena onda: en la radio sonó una seguidilla de temas de Soda Stereo. Me acuerdo como si fuera hoy. “Corazón delator”, “Signos” y “Persiana americana” (de este último no estoy seguro). Me cambió la cara. La música me subió el ánimo.

Estaba en Mar del Plata con amigos, era joven y en 36 horas iba a saltar con Fatboy Slim a la vera del mar.

Juanita dice: “Un festival electrónico en la playa… ¡es buena onda!”

Eugène Atget. 1903.