Qué banda que tiene Diego El Cigala. Probablemente haya sido el contrabajista la pieza clave de este ensamble, un negro que tenía el ritmo en la sangre. Había momentos más íntimos, en los que solo estaba el cantante y uno o dos músicos, alternativamente.

Fue un cierre de lujo para el Festival de Otoño, que había empezado el 17 de abril en el Lawn Tennis Club al ritmo de Goran Bregovic. En esta ocasión, entre los invitados estuvieron Juanjo Domínguez en guitarra y Néstor Marconi en bandoneón. Los tres, sin el acompañamiento del resto de la banda, tocaron “Niebla del riachuelo” hacia el final del recital. Según el tema iban alternando la cantidad de músicos, lo cual aportó al clima ecléctico generado.

No seríamos los primeros en elogiar la voz de El Cigala. Nadie duda de su rol como instrumento principal en sus temas. Pasaron “El día que me quieras”, “Nostalgias”, “Tomo y obligo” y el no-tango más tanguero de todos, “Alfonsina y el mar”.

Agarró los tangos más old skool y los cantó con voz de flamenco, como si los arrabales de San Telmo se hubieran transportado, por una noche, a las calles de Granada. También descollaron algunos más contemporáneos, como “Garganta con arena”, de Cacho Castaña. El espíritu del Polaco Goyeneche sobrevoló en ese momento el Gran Rex, y El Cigala le guiñó el ojo, canchero. Más tarde, “sus ojos se cerraron”.

Los juegos de luces y las nubes de humo crearon un ambiente propicio para la intimidad buscada por el espectáculo. Si te dicen “tangos aflamencados”, seguramente no esperarás escuchar esto.

Un vasito de aperitivo lo acompañó, fiel a su lado, todo el recital. Trajeado prolijamente a rayas, negro y fiero, no dejó de imponer su personalidad tango a tango, verso a verso.

Qué diría un tanguero de esto? La fusión nunca deja de ser interesante y un artista como El Cigala ya lo ha demostrado con sus Lágrimas negras junto a Bebo Valdés. Si no lo conocés, puede gustarte o no; pero seguro que no te va a dejar indiferente. Es música muy linda, que te pone la piel de gallina.

Lo cursi. Ideal para invitar a esa persona que tanto te encanta. Eso si, si llegas temprano evita tomarte cuatro cervezas y pararte a mitad del show para ir al baño. No es la primera vez que en ese momento suena ese tema que tanto estabas esperando.

Musica para cerrar los ojos y planear un rato. Ergo, estate atento a los arreglos de los musicos. No tienen desperdicio.

Chau che, gracias. Soy Juana. La Juanita.

En la vida hay amores que nunca pueden olvidarse.