“Recién venía en el auto escuchando el último disco de Justin Timberlake… increíble”. Favio Posca en He perdido mi malla en la ciudad, Rock & Pop, 2006.

Qué mala onda que es escuchar un disco con 7 u 8 años de retraso. Porque de última, descubrir a una banda de los 70, vaya y pase, no la viviste ni hoy ni el año pasado. Pero esto… En 2002 yo escuchaba Limp Bizkit. Y desde Estados Unidos Norah Jones decía “ey, muchachos, acá está la posta”.

Escuché Come away with me de Norah Jones por primera vez el miércoles pasado en la cama con mi novia. No le estaba prestando mucha atención precisamente, como se imaginarán. Pero días después lo escuché de nuevo, con atención. Qué loco esos estados en que nos pone la música: ella sabe cuándo la necesitás para algo y cuándo, después, te vas a poder tomar revancha. Ella sabe esperar (¿pero nosotros?)

Resulta que conocí a esta chica. Divina. Pero, tenia novio. Mi amigo, el que me la presento, me dijo: “todo a su tiempo”. Es cierto hay que aprender a esperar. También hay que aprender que ese día capas nunca llegue. En fin, las reglas del juego son así. Y en ese que se yo de los corazón, ni hablar. Ademas somos tan pescados que abusamos de la tendencia de querer lo que esta fuera de foco. ¿Sera por la adrenalina? O sera porque en este preciso momento estoy escuchando a Norah y se me dispararon los sentimientos para el carajo. Ambas cosas. Eso si. Norah te pone un toque meloso. ¿Cenamos hoy?

Norah Jones tenía 22 años cuando grabó este disco. El sello, Blue Note, no es moco ‘e pavo: Miles Davis, Thelonius Monk, Charles Mingus, todos los grandes del jazz pasaron por acá. Y aparece esta “niña” de rasgos hindúes, hija de Ravi Shankar, que toca el piano y hace un jazz muy meloso lindando con el pop acústico clásico y con toques de country sureño y soul. Dije dos veces meloso ¿lo notaron?.

Los músicos que la acompañan la rompen pero saben medirse. Te sentís en un club neoyorquino, con buena compañía, un buen trago y la noche por delante. Y yo que pensaba que era música de ascensor. Experimenten muchachas y muchachos. Es lo más glorioso que les puede dar la vida.

Come away with me and we’ll kiss
On a mountaintop
Come away with me
And I’ll never stop loving you

Dulces melodías, sencillas. “Los ojos bien abiertos/ siempre añorando el sol/ para cantarle su canción/ a cualquiera que pase”.

Juanita les desea una buena vida. O una buena semana.

Lo amargo de lo dulce/La malegria, la tristeza alegre/Cuando escucho a Norah siento que me estoy perdiendo de algo/Es necesario ser una oruga para luego volverse mariposa. “todo a su tiempo”.

“Frágil como una hoja de otoño/ simplemente cayendo al suelo/ en silencio”