Nico, ¿te acordás la dirección? No, yo sé que era por acá, Guatemala algo, tipo 4400. Che, ¿Virasoro, un bar de jazz, ubicas? a un pibe que salía de esos edificios supermodernos de Palermo. Ehm, sí, creou que pour allá, dos cuatras. Gringo, fija. Gracias maestro. Acá está. 4328 era, Juana.

Llegó Juanita. Juanita is in da house. Veníamos a ver a Barbie Martínez, cantante revelación en Jazzología 2008 y descubierta por Juana en el festival de Jazz del año pasado. Se la veía caminar por entre las mesas de este bar, tranquila y alegre de presentar, una vez más, su primer disco, Swing!

La espera se matizó con un recital en DVD de Caetano en la época Jacques Morelenbaum. A las 10:20 arrancó la banda, sobre el escenario que  los obligaba a mantenerse  bien juntitos, como los Stones en la Londres de principios de los 60. Amén. “This can’t be love” y “Our love is here to stay”, bien arriba, puro SWING, (sigamos con las obviedades) ¡qué SWING que tiene esta banda, señores!

Ahora un tema más tranqui, romántico, justo cuando Juanita ya estaba caminando por las paredes con Juancito Caminador: “When sunny gets blue”. La tristeza que sigue a los días de sol, según la siempre juguetona y atrayente figura de ella, Barbie Martínez, de vestido negro y frescos movimientos. El jazz se siente y Barbie daba cuenta de eso en escena. Era mucho más que una dama cantando.

El último tema de la primera “entrada” (vocabulario de jazz, queridos) es una versión limada, loca, absolutamente uptempo de “Night & day”. La pausa cayó como anillo al dedo para recargar los vasos y (salir a) fumar un cigarro (para alegría de los no-fumadores).

Cómo sigue la banda. Miguel Marengo en piano, pobre, tenía que pedirnos permiso para poder salir de tan encima que estábamos del escenario. Una masa. Los otros dos capos de este ensamble son Sebastián Groshaus en batería y Damián Falcón en contrabajo. Es música que, por lo general, no te da tiempo para respirar: pero con ese aliento contenido podés llegar hasta las estrellas.

Mirá para arriba y sentí “Ain’t misbehaving”. Pásenme el teléfono de la profesora de inglés de esta chica porque no entiendo lo bien que pronuncia. Cualquiera diría que nació en New Jersey. Encima había unos gringos ahí adelante que en las pausas estaban meta hablar con ella. ¿Parientes? ¿Fans del exterior? Y sí, decían que el jazz argentino se va pa’ arriba.

Qué más, “Just squeeze me”, “After you’ve gone” y un “Fly me to the moon” interactivo. A ver cómo canta la gente: “In ooooother wooooords…”

Me pone loco la destreza de los músicos Jazzeros. Unos chasquidos, todos a tempo y a volar. Juanita estuvo charlando con Miguel (el del piano). Un fanático. Hablaba con una pasión y una locura. Me comentó que hace ya como dos años que funciona esta formación y que en el jazz ese tiempo es como toda la carrera de los Redondos. Es como una gran orgía el jazz. Todos tocan con todos y cambian todo el tiempo.

En fin, Gracias muchachos y muchacha por ese momento (ese viaje). Lo disfruté un montón. Es simple, nosotros hacemos las cosas complicadas. Pasa por rendirse y dejar que la música nos acaricie.

We are happy, everybody is happy, Juanita is happy. Chau che.