por Ángeles Benedetti, au pair de Juanita

Todavía me acuerdo de esa noche de invierno en la que, mientras hacíamos canelones, nos enteramos de que Yo la tengo iba a tocar en La Trastienda. La primera reacción fue abrazarnos, y festejarlo como el gol de media cancha que significaba para ambos y nuestro amor (por la música, claro). Todavía no nos imaginábamos que la esperada visita iba a ser en el marco del modernísimo Pepsi Music Indoor, ni que el mismo día iba a tocar la Dave Matthews Band en el Luna, y mucho menos que, para este entonces, ya no compartiríamos tiempo y muchas otras cosas juntos. Me habías presentado la banda dos veranos atrás, cuando las noches eran interminables y las pasábamos despiertos escuchando Summer Sun y es por eso que esta crónica tiene que empezar así, y no hay ninguna otra manera posible de hacerlo.

Yo la tengo llega a través de todos los sentidos, se siente con todo el cuerpo. En palabras aún más simples: son tres personas de aspecto completamente convencional haciendo canciones hermosas con letras que, si bien pueden resultar raras, son igual de deliciosas que sus melodías.

Una de las (tantas) particularidades de esta banda es que se transmite mucho de boca en boca, de mano en mano, siempre y cuando tengamos la suerte de conseguir sus discos en Argentina. Y es que los medios masivos (revistas especializadas, radios y canales de música ¡y ni que hablar del colosal MTV!), no parecen escuchar lo que Yo la tengo está gritando desde el fondo de ese género del que muchas veces parece adueñarse hasta sonar como si lo hubiera inventado.

El pasado 14 de octubre fue un día muy especial para Juanita, y no sólo porque salió al aire por primera vez en Radio Colmena, sino porque además tuvo la suerte de formar parte de esa experiencia multisensorial que es Yo la tengo en vivo. Ese jueves por la noche convivió en La Trastienda una fauna extraña: promotoras exuberantes enfundadas en calzas blancas, palermitanos por doquier, los infaltables “modernos que miran mal a otros modernos más modernos que ellos”, y los de la vereda de enfrente.

Cerca de las diez, el guitarrista Ira Kaplan arremetió con el poderoso “Cherry Chapstick” (del disco And then nothing turned itself inside-out de 2000) y ya no hubo ningún cuerpito quieto. Tres canciones después llegó uno de los momentos más intensos de la noche: la maravillosa “More stars than there are in heaven”, del trabajo más reciente de la banda Popular songs. ¡Qué viva que se siente Juanita cada vez que alcanza esa emoción, esa conexión con algo que alguien más está haciendo!. Con la baterista Georgia Hubley y el bajista James McNew intercambiando instrumentos –y cantando varios de los temas- e Ira Kaplan cumpliendo un sobrio papel de frontman, los Yo la tengo dieron un show de 17 temas up & down para volver ovacionados a hacer “Attack On Love”, “Drug Test” y “Did I Tell You”, y una vez más volver a volver con dos covers impecables: “Gentle hour” de Snapper y “Farmer’s daughter” de los Beach Boys.

Así, con un show experimental, emotivo y prolijamente caótico, Yo la tengo tocó en San Telmo.

No sé, Nico, esto es música para colgar, me parece…