Juanita no sabe si lo que vio esa noche fue un show de stand up a cargo de un talentoso cómico llamado Mariano Otero, cuya particularidad era que parte del público tenía instrumentos de jazz y estaba a su lado en el escenario (como en las obras de Fernando Peña), o un recital de jazz con una Orquesta cuyo director, Mariano Otero, tiene una especial predilección por los intervalos humorísticos. A gusto.

Gracias a la gentil invitación de Juan Cruz de Urquiza, Juanita pudo apersonarse el pasado lunes en el Samsung Studio para ver la segunda y última actuación de la Mariano Otero Orquesta. Vestido de jeans con cinturón rockero, saco, camisa negra y corbata escocesa en tonos azules, el compositor y bajista convocante salió a eso de las 21.30 hs. Y empezó el show. Dedicado a su hijo Toto, pasó “Vuelos”, un funk volador (y sí…) casi chilipepperesco con el bajo eléctrico bien adelante.

Llegó luego el primer tema cantado de la noche, muy spinettiano (para lo que aportaron los colchones sonoros de Hernán Jacinto “en el Nord y todas esas cosas”). “Yo creo que puede ser el hit del verano”, espetó el compositor, continuando con su actuación.

“Después del show de Paul McCartney habría que poner una carnicería o un drugstore… Si yo llego así a los 68, les pido, por favor, ¿me mandan un mail?”, continuó. La primera fila de butacas le festejaba todos los chistes: ahí se vio a su mujer, Florencia Peña, sus hijitos, los pequeños Oteros, y otros amigotes.

Pasaron temas llamados “Loser” y “Snob”, también uno dedicado a Miguel Tarzia, “Mike T”, “que como somos cool lo ponemos en inglés”. Gran parte del material presentado, se enteró Juanita, será grabado próximamente y constituirá el nuevo disco de la Mariano Otero Orquesta. Uno de esos adelantos fue “Led”, “entre los tantos temas dedicados a Led Zeppelin que tenemos”, según el líder.

Que cambió bastante de sonido. El anterior, Desarreglos, era más bien clásico, probablemente por el aporte compositivo de “El maestro” Walter Malosetti. Ahora Otero pudo dejar al descubierto su costado más experimental y pesado, ese que se ve en discos como D.Forma (2004). Lo acompañaban Patricio Carpossi en guitarra, Ale López en batería, Rodrigo Domínguez, Víctor Skorupzky y Ramiro Flores en saxos, Pablo Fenoglio y Juan Canosa en trombones y los mencionados Urquiza en trompeta y Jacinto en teclados.

Un recital extraño, entre amigos, de esos en los que Juanita se siente más cómoda. El final llegó con la pasión por Independiente de Otero: “Rojo”, un tema con dos melodías pretendidamente futboleras pero tan complejas como todas las de este compositor. La gente pedía más y hubo un bis: una versión psicodélica de “Hasta siempre comandante”… sí, la de “aquí se queda la clara/ la entrañable transparencia”. De tu querida presencia.