La música no para. Juanita no para, por lo menos en su incesante búsqueda de nuevas sensaciones para nadar por el presente.

Siempre se vuelve al primer amor, por eso es que en la noche del jueves Thelonius fue el lugar elegido para amenizar el verano en Buenos Aires, “sola y triste aquí en este mundo abandonada”.

El jueves 20 fue el turno de Francisco Lo Vuolo. Los lectores de Juanita lo recordarán por sus actuaciones con los grupos de Mariano Loiácono en Virasoro o Juan Cruz de Urquiza en Café Vinilo, pero por primera vez lo veía con su trío, completado por Carlos Álvarez en contrabajo y Eloy Michelini en batería.

A eso de las 10.15 hs los músicos se acomodaron y arranzó Lo Vuolo solo. Los demás se sumaron hasta completar “I hear a rhapsody”, standard que supo interpretar John Coltrane. A este músico norteamericano estaría dedicado el primer bloque del recital. Qué bueno, pensó Juanita, cuando se puso a soñar con “Wise one”, uno de los temas más hermosos de Coltrane que figura en el disco Crescent (1964). El piano de Lo Vuolo se hizo cargo de las melodías que en el original hace el saxo de Trane y el piano de McCoy Tyner… nada menos. Eloy en batería hundió todo en una atmósfera pasajera de la mano de los palos acolchados.

Siguió “Impressions”, frenético, las voces se fueron apagando hasta dejar solo al contrabajo de Carlos Álvarez. Para que no se pusiera celosa la batería, siguió un solo. El último tema del bloque Coltrane fue “Naima”, una tierna balada. Los que pedían una pausa la tuvieron entonces.

El segundo bloque fue igualmente de cuatro temas, aunque ya más sueltos los músicos y, si se quiere, menos compacto. La primera fue “Dolphin dance” (1965) de Herbie Hancock, a la que le siguió “Relaxing at Camarillo” de Charlie Parker con un aplaudido solo de Eloy. El tercer tema de esta parte fue el más delicado: “You’ve changed”, un clásico de atmósfera late-night entre cuyas miles de versiones Juanita recomienda las de Enrico Pieranunzi y la de nuestra amiga Barbie Martínez.

Una noche agradable, gracias a la gente de Thelonius por invitarnos, y, como decía Pipo, “nos volveremos a ver”…